domingo 3 de octubre de 2010

MI DISCURSO DE FINAL DE RESIDENCIA


El pasado mes de Mayo me tocó dar el discurso de despedida de mi promoción de Medicina de Familia 2006 - 2010, y os puedo asegurar que pegué una paliza de la leche!! La gente bostezaba, gritaba y pataleaba para ver si me decidía a acabar de una vez.

Aquí os pongo el texto completo, para que juzguéis:



Hola, buenas tardes a todos. Yo voy a intentar ser breve, que hay mucha gente que quiere hablar hoy aquí (y además, esta noche juega el Atleti, así que seguro que tenemos cosas mejores que hacer que estar aquí escuchándome).

Bueno, pues ya hemos terminado, y parecía eterno cuando empezamos. Cuando nos conocimos por primera vez hace cuatro años, parecía que esto iba a ser un mundo, y se ha acabado en un momento. Y la verdad es que yo estoy satisfecho. Yo creo que la formación ha sido buena, y estoy contento de cómo se ha desarrollado la especialidad. Siempre es mejorable, desde luego, pero en general creo que el resultado ha sido el adecuado.
Ha habido cosas buenas: Hemos hecho mucho Centro de Salud y mucha planta de hospitalización, urgencias de Primaria y urgencias de hospital, Consultas Externas de Especialidades, 061, Salud Mental, embarazadas, niños… Al final hemos dado vueltas por casi todos los sitios.

Desde luego hay aspectos mejorables, pero que ya se están haciendo esfuerzos por mejorarlos: Cuando nosotros rotamos por Cardiología, algunos aún lo hicimos en el Xeral, y ahora toda la Cardio se ha llevado al Meixo; están las evaluaciones anuales de la Unidad Docente, en las que cada año presentamos nuestras quejas, siempre constructivas; hay rotaciones que ahora mismo no se hacen y que pensamos que deberían ser obligatorias (ORL, Trauma, Ojos); ha habido enfrentamientos de la Unidad con algunos Servicios (Servicios que atienden a pacientes de edades muy concretas… y que conste que no tengo nada contra los geriatras del Meixoeiro). Incluso fuimos a la huelga una vez, cuando consideramos que nuestras condiciones laborales (y sobre todo económicas) no eran las más adecuadas. Y ganamos. Tengo que reconocer que después de aquellos dos días de huelga obtuvimos una subida salarial apreciable, y ahora tenemos unas condiciones que podemos calificar de bastante buenas.

En definitiva, todo puede ser mejor, pero ya se está intentando. La Unidad Docente sabe todo lo bueno y lo malo que hay en torno a los residentes, y hay que decir que en todas estas guerras siempre hemos contado con Fernando para luchar con nosotros. Sé que ahora esto va a sonar a peloteo, pero la verdad es que Fernando siempre ha estado también en las trincheras, igual que los propios residentes, y yo puedo decirlo mejor que nadie, porque yo también he estado en la mayoría de esas guerras. Y no me alegro de ello.

En cuanto al aspecto “laboral” de la residencia (porque recordemos que nuestro contrato es formativo y laboral), hemos hecho un poco de todo: ha habido guardias tranquilas de poder tumbarse en un sillón, y otras de 200 ó 300 niños en un día. Hemos visto pacientes críticos, hemos atendido situaciones de múltiples víctimas y hemos servido en consulta haciendo las veces de nuestros tutores.

¿Estamos preparados para cualquier cosa? No. Claramente no. No podemos estar preparados para cualquier cosa que nos entre por la puerta, ni trabajar igual que un adjunto que lleve veinte años en consulta. Pero es que yo siempre he creído que hacer una especialidad es como aprender un idioma común con el que trabajar. Es como sentar unas bases sobre las que edificar a un auténtico médico de familia. Bases hechas de estatinas, tablas SCORE, perfiles hepáticos y tubos endotraqueales. Es un lenguaje que ahora es común a todos nosotros, y con el que podemos empezar a movernos por el mundo. Pero también es un lenguaje dinámico, que va transformándose con la propia evolución de la Medicina. Somos la segunda promoción de Familia de cuatro años, y a lo mejor una de las últimas. Ya se habla de prolongar a residencia a cinco años, luego está la troncalidad, los estudios de grado… Quién sabe cómo será la especialidad dentro de un tiempo.

Esa capacidad de transformación, ese dinamismo, es sólo un signo de la propia transformación de la Medicina, y en concreto de la Atención Primaria. No tiene nada que ver la Primaria de hoy en día con la de hace 10 ó 20 años, en los tiempos de los APDs y los ambulatorios. Hoy el médico de familia es el profesional más completo y más resolutivo de todo el Sistema Sanitario, y creo que ya todo el mundo lo sabe de sobra. La OMS ha dicho muchas veces, desde los tiempos de Alma–Ata, que es rentable invertir en Primaria, y de hecho existe un Plan de Mellora de la Atención Primaria en nuestra Comunidad que va a ser realmente importante, y que demuestra que la Administración cree en nosotros. Se están haciendo verdaderos esfuerzos para dotar a Primaria de mayor independencia, mayor capacidad científica, mayor acceso a pruebas diagnósticas y, en definitiva, de una mayor calidad en el trabajo. Y espero de verdad que siga siendo así.

El futuro desde luego es esperanzador. Hay muchas cosas ilusionantes que nos esperan a partir de la semana que viene, y en el futuro más inmediato, como son la fisioterapia en Primaria, la radiología simple en los PACs, la ecografía… Y desde luego que a mí es al primero que le da muchísimo miedo lo que pueda ocurrir, cuando me vea en la primera parada solo, o en el primer accidente de tráfico. Y en definitiva, cuando se rompa la burbujita de cristal en la que nos han tenido estos cuatro años y nos suelten por el mundo. Pero creo que más que miedo es prudencia, y eso no es malo. Dice siempre César Martínez, el Jefe de Medicina Interna del Xeral, que “la principal virtud del médico debe ser la prudencia, y no asumir lo que no sabes hacer”.

Así que estoy lleno, lleno de prudencia, y no sé vosotros, pero yo en el fondo tengo muchísimas ganas de que llegue el día 26 de Mayo, y ser por fin uno más de Primaria.

Muchas gracias a todos.