lunes 29 de marzo de 2010

CARTA A ELEONORA (FRAGMENTO DE MI FUTURA NOVELA)

A veces creo que no habrá más auroras,
que no llegaré a ver el sol de nuevo,
que no estarás ahí cuando despierte.
Pero entonces llegan tus ojos,
y me miran,
y todo es paz, y calma.

A veces creo que estoy solo en el mundo,
que no habrá más tu olor, ni tu presencia,
que no sabré jamás dónde respiras.
Pero entonces llega a mí tu risa,
como una fría cascada que me baña,
como una bocanada de aire puro.

Eleonora.

Eleonora.

Tengo miedo del camino sin tu guía,
de los pasos que daré sin ser mi faro,
y no me cabe duda que son pocos,
y que ya no sabré dar ni los primeros.
Busco en el cielo y tierra estar contigo,
y mi vida les daría por un segundo,
pero ya no estás aquí, Eleonora,
y sin embargo lates a mi lado.

Eleonora.

Eleonora.

Te extraño, y te tengo justo frente a mí.
te añoro, en las tardes que tuvimos del invierno,
cuando rozabas tus dedos con los míos sobre la mesa,
cuando tu vida estaba entrelazada con mi vida.
Te echo en falta, y estás a solo un metro de mi cuerpo.
mirándome con esos ojos, riéndote con esa risa.
Contándome que ya tu amor es para otro.
Que estás feliz.

Eleonora.

Eleonora.

Odio lo que se llama ser civilizado.
Aborrezco la amistad y lo que implica.
Me insulto y me degrado por quererte,
y más por sonreír y dar mi apoyo.
“No te voy a fallar en la vida”.
“Soy tu amigo, y siempre estaré de tu lado”.
Soy imbécil, ¿hay más pruebas que hagan falta?

Y sin embargo quedo aferrado a la silla,
Como si estuviera clavado a ella y luego al suelo.
No me levanto, la cojo y la beso, y pongo fin a esta sarta de mentiras.
Ni me levanto y abandono este local,
en uno de esos arranques de dignidad de las películas.
No.
Sólo me quedo sentado, y doy gracias al cielo por poder ver su sonrisa entre los bancos de niebla.
Soy pobre y patético.
Soy un desgraciado.
Y tomo con dos manos la cadena,
y me siento tan feliz porque la tengo.
Y esta noche volveré a aterrorizarme,
porque sé que mañana no despertaré contigo.
Como siempre.

Eleonora.

Eleonora.

Soy tu amigo, y siempre estaré de tu lado.


(“Carta a Eleonora”, de Félix Monterroso, publicado en 2460, en honor de la triste historia de amor fallido entre el bandoneonista Augusto Palermo y la gran dama del tango Andrea Stillani, cuyo verdadero nombre era Eleonora Fabrizzi)